jueves, 17 de mayo de 2012

Día 6. De León a Astorga.

Me levanté con la sensación de que esto se acaba. Hoy iré hasta Astorga, y mañana por la tarde habré llegado a Ponferrada y, colorín colorado, esta historia se habrá acabado. Por un lado me alegro, pero por el otro me da pena que se acabe. No está mal ir por ahí adelante, sin otra cosa que hacer que pedalear de un pueblo hasta otro disfrutando del paisaje y de la gente. Pero bueno, aún quedan estas dos etapas y pienso disfrutarlas kilómetro a kilómetro.


 Como vengo haciendo en todos los sitios donde he ido parando, antes de ponerme con la etapa me voy a dar una última vuelta por el casco histórico de León. Quería ver otra vez la Basílica de San Isidoro y visitar el Museo.

León. Basílica de San Isidoro
 Después, por una amplia y larga avenida llego hasta el Hostal de San Marcos, a orillas del río Bernesga, un bello edificio de estilo plateresco, que de hospital de peregrinos en la Edad Media ha pasado a ser Parador de Turismo y Museo en la actualidad. Me detuve un rato disfrutando de su fachada.




Siguiendo las inseparables flechas amarillas, cruzo el Bernesga y luego atravieso Trobajo del Camino, un suburbio de León donde hay unas bodegas subterráneas...y también una buena cuesta. También cuesta arriba es el polígono industrial que viene a continuación. Encima el viento sopla ya claramente del Oeste, o sea, que me da de cara, y cada repecho que encuentro, y por aquí ya los empieza a haber, me hace sudar la gota gorda. Todo esta parte está bastante urbanizada y estoy deseando dejarla atrás cuanto antes.


Virgen del Camino
Así hasta Virgen del Camino donde ya llevaba 8 km recorridos y paré a ver el Santuario, cuya fachada está adornada con trece esculturas del barcelonés Subirachs. En la parte de atrás también hay unos bonitos jardines.


A partir de aquí se puede decir que abandonamos lo urbano para sumergirnos en lo rural. Además, para evitar la compañía de la N-120, que en realidad es por donde va el Camino de Santiago, cojo la variante que por pistas de tierra y asfalto pasa por Villar de Mazarife, un bonito pueblo donde paré a comer de maravilla en el albergue Tío Pepe.


Villar de Mazarife

Puente del Passo Honroso
Esta variante vuelve a juntarse con el Camino en Hospital de Órbigo, 28 kilómetros mas adelante. Este tramo se me hizo algo duro. No sé si fué la "comilona" o el viento en contra que cada vez soplaba mas fuerte. Una vez salvado el Órbigo por el larguísimo Puente del Passo Honroso, donde Suero de Quiñones retó en 1434 a todo caballero que pretendiera cruzarlo, atravieso Hospital de Órbigo por su calle principal casi sin detenerme. Son casi las 5 de la tarde, y entre la parada a comer y el aire de cara, se me está echando la hora encima.

Santibañez de Valdeiglesias

Pero no me debía de preocupar mucho la hora porque en el siguiente pueblo, Villares de Órbigo, aunque no tenía mucho que ver, paré a tomar una cerveza "templaria" (¡menudo surtidor!) mientras charlaba con el tipo del bar. Tres kilómetros mas adelante paso por Santibañez de Valdeiglesias, un pueblo sin el menor interés y que parecía un pueblo fantasma.

A partir de aquí empieza un tramo bastante rompepiernas de unos 7 kilómetros de un contínuo subir y bajar por una pista bastante pedregosa y polvorienta, hasta que se llega a un alto donde se encuentra el Crucero de Santo Toribio, desde donde ya se divisa la ciudad de Astorga y los montes del Teleno.

Crucero de Santo Toribio

Antes había parado un momento en un sitio un tanto especial, de esos que sólo te encuentras en el Camino de Santiago: el Rincón de los Dioses. Había de todo, agua, fruta, miel, frutos secos, limonada, café... y hasta un sofá y una cama para descansar. Todo a disposición del peregrino, "por la voluntad". Lo curioso es que en el Rincón de los Dioses no había ni Dios....

El Rincón de los Dioses


Ahora sólo quedaba bajar un par de kilómetros hasta San Justo de la Vega, y luego tres más por carretera hasta Astorga.

Pasaban de las siete de la tarde cuando, reventado, me senté en una terraza de la Plaza Mayor y pedí un helado. Estaba sudado y lleno de polvo, y la bici igual, y los críos que jugueteaban por allí me miraban con curiosidad.


Luego me fuí en busca del hotel no sin antes pasar por el Palacio Episcopal, obra de Gaudí, y por la Catedral de Santa María, con su preciosa fachada occidental de estilo plateresco. Astorga, la Astúrica Augusta de los romanos, fue en su origen un campamento militar construído durante la campaña de las guerras cántabras en los años 29 a 19 antes de Cristo.


Catedral de Astorga











Astorga. Palacio Episcopal




  
 En el Hostal Gallego me cobraron 30 euros por la habitación. Fue la mas cara del viaje. Bajé luego a cenar al restaurante del propio hotel, donde había un joven peregrino extranjero que estaba fatal del estómago. El pobre hombre no tenía ni idea de español, y llevaba un buen rato intentando explicarle con gestos a la camarera que quería algo a base de zanahoria.

-¿Rabbit's food? le pregunto...
-"¡Yeah, yeah!" contesta, levantando el pulgar.

 Arreglado. Puré de zahahorias para el chico....¡marchando!


Hoy anduve exactamente 60 kilómetros. Queda para mañana la última etapa, la etapa reina. Subiré, durante unos 28 kilómetros, desde los 900 metros de altitud que hay aquí en Astorga, hasta los 1500 que hay en la Cruz de Ferro. Luego otro tanto, pero de bajada, hasta Ponferrada. Me preocupa un poco el tema del viento en contra.

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